martes, 30 de marzo de 2010


"Cuando Carolina nació, imaginó que era una manzana.
Y, como para ella imaginar algo y ser ese algo era lo mismo, con el tiempo fue un grano de arroz, un pez y un lago.
Si alguien le decía: <<>>, ella inmediatamente era una montaña. Y los pájaros, la nieve, la cascada, las piedras de la montaña.
Imaginar era muy útil para ella porque cuando estaba triste, se convertía en una puesta de sol y su pena se disolvía poco a poco en el mar.
Cuando estaba contenta, en cambio, su pelo se convertía en selva, sus ojos en dos mares y sus brazos y piernas en unos extraños continentes.
Y así pasaba el día, imaginando puestas de sol y mundos que eran grandes y a la vez pequeños, como Carolina y todos los que como ella pasan el día siendo arroz, pez, sol, lago. Imaginando cosas."
Un mundo raro, María José Ferrada Lefenda, 2009.


Imagino que soy algo, soy lo que imagino, soy lo que imagine que sería... soy lo que quería ser.
Últimamente tengo ausencias.
Ausencias de esas en que no pienso ni donde estoy ni con quien estoy.
Me voy sin darme cuenta. Me voy a un lugar, que no está lejos, pero tampoco está cerca.
De la misma manera, no estoy triste, pero tampoco estoy alegre, solo estoy bien.
Las ausencias son fruto de la consciente fragilidad de este estado, de este equilibrio desequilibrado***

viernes, 26 de marzo de 2010

el primer paso a ciegas

"No conozco nada más triste (triste, no trágico) que un animal que se ha quedado ciego. A diferencia de los humanos, al animal no le queda otro lenguaje que le describa el mundo. En terreno conocido, el animal ciego se las apaña para moverse con el olfato. Pero ha quedado privado de lo existente, y con esta privación empieza a decaer hasta que no hace mucho más que dormir, y en el sueño tal vez intenta cazar una visión de lo que existió para él antes de quedarse ciego."
Algunos pasos hacia una pequeña teoría de lo visible, John Berger, 1995.

A veces siento que vacilo al caminar.
Hay días como hoy que prefiero mirar por la ventana y sentir alivio al verme dentro.
Si pudiera me quedaría aquí todo el día, con mi pijama de cuadros, viendo películas, bebiendo infusiones de rooibos y frutas y sacando fotos por la ventana. Me apetece leer, escribir y revolver entre mis cosas. Pero no me apetece nada salir ahí fuera...