miércoles, 7 de abril de 2010


Cuando estaba estudiando Bellas Artes no sé como no acabe medio trastornada. Siempre estábamos pensando, continuamente.
Cómo resolver este ejercicio, como lo resolvió aquel, haga lo que haga ya se habrá hecho..., y ese palo que hay en la otra acera me servirá para algo???
Era constante. Y ahora me siento acartonada. Ya no tengo esa agilidad que me daba el no parar de pensar en hacer nunca... necesito volver a pensar, pero pensar de verdad. Pensar en como se solucionan las cosas, y no en como se enredan una y otra vez. Si te acostumbras a buscar soluciones, al final, siempre encuentras soluciones.

"Pero lo más importante será el proceso, el proceso de que llegue a existir lo que está buscando. Y esa existencia todavía no es _y, de hecho, no lo será nunca_ tangible, al igual que nunca fue comestible el bisonte pintado en las cuevas rupestres.
Lo que toca toda pintura verdadera es una ausencia, una ausencia de la que, de no ser por la pintura, no seríamos conscientes. Y eso sería lo que perderíamos.
Lo que el pintor busca sin cesar es un lugar para recibir a la ausencia. Si lo encuentra, lo dispone, lo ordena, y reza por que aparezca la cara de la ausencia."

Charla en el estudio, John Berger, 2001.

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